Una obra de palabra.

Te voy a contar algo que ha pasado esta mañana, tú decides si creerlo o no creerlo, yo te digo que pasó así tal cual te voy a contar.

Esta mañana me he ido a cortar el pelo, tengo buena relación con mi peluquero y siempre me gusta ir un poco antes para ver que se cuenta.

La persona que estaba delante de mí es constructor.

Este constructor estaba cabreado, porque antes de ir al peluquero, le habían dado una mala noticia.

La mala noticia te la imaginarás, le habían rechazado el presupuesto para una obra que estaba ilusionado en hacer.

Sus palabras al peluquero fueron:

No entiendo porque nos han rechazado si tenemos lo mejor y somos los mejores, llevamos 3 semanas preparando todo para que todo salga bien. Llamando al promotor y haciendo la pelota, ajustando los precios al máximo y se la han dado a otro, cuando nos decían que nuestros precios eran los mejores y que estaba cerrado.

Es fácil saber lo que había pasado en este caso.

NO FUERON RÁPIDOS.

Se centraron en ser los mejores y a veces ser lo mejor no es lo que el mercado quiere.

Te voy a contar algo que vi con mis propios ojos en una obra.

El director de obra era un arquitecto que se las daba de saber mucho y ser el mejor.

En una obra un operario le fue a preguntar una cosa que no entendía como fabricarla la respuesta del arquitecto fue:

No te preocupes mañana te la traigo en autocad.

Bien.

Es cierto que con autocad te quedan unos 3d entendibles, puedes sacar cualquier vista con ellos, peroooo ¿la obra necesitaba autocad en ese momento?

¿qué habría sido más efectivo?

OPCIÓN 1. Hacer un dibujo en cualquier papel con un 3d a mano alzada, que tardas 2 minutos en hacer y dependiendo tu pulso queda parecido.

OPCIÓN 2. Esperar 24 horas, invertir tiempo en autocad y al día siguiente decirle al operario: toma, así se hace.

Pues eso. mañana más.