Presupuestos y clientes olvidadizos.

La semana pasada cometí un error, no tengo miedo a reconocerlo, soy humano.

Tranquilo, no se ha caído nada.

Tengo un proyecto paralelo a este blog que aún anda en pañales, ya te lo iré contando más adelante los detalles.

El viernes puse en venta un dron blanco, pequeñito, muy divertido de volar si no tienes miedo a que se vaya contra la gente como me pasó a mí.

A las pocas horas me contactó un chico muy interesado en él, por logística no se podía entregar en mano a esas horas, estaba la venta hecha y acordamos posponerla al lunes 12 de agosto que volvía el de viajar.

Tuve más interesados a lo largo del fin de semana, pero por respeto al comprador avisé de que lo tenía reservado y se pondrían a la cola si el lo rechazaba.

Llegó el lunes, el paquete estaba listo desde el viernes y a la hora acordada procedí a llamar a la persona posible compradora con el siguiente diálogo

-¿quién es?

-Hola, soy el chico del dron.

-ahhh hola, es que estoy trabajando te llamo en cuanto acabe.

-ok, espero tu llamada.

-ok, gracias.

Estamos a 14 de agosto y me estoy planteando llamar a su sindicato porque lo están explotando, no tener tiempo para volver a llamar en 48 horas… pobrecito.

Lección número 1

Las ventas son estados emocionales y al igual que se encuentran excusas para comprar, también las hay para no comprar.

Lección número 2

El cliente serio, es el que pregunta y compra en el acto.

¿Cómo aplicar estas lecciones al sector de la construcción?

Ya, ya, ya, sé lo que estás pensando, que este sector es de lo menos propicios para pedir criterio.

La solución pasa por cambiar el enfoque o el punto de vista de como administrar los recursos en una obra de construcción.

Pd.: El dron ya lo está disfrutando un nuevo dueño y a juzgar por las fotos que me ha enviado se le da mejor que a mí.