Los cuentos de hadas, Peter Pan y las obras de construcción.

Tengo un conocido que se llama Antonio.

Antonio es padre de familia de dos trastos de 4 años y 6 que se tiran los juguetes y hacen unas guerras que ni los EEUU, también está casado con su mujer, es tímida, así que no diré su nombre, sino me pegará en el hombro mientras me llama tonto por ruborizarla.

Hace poco más de dos años compraron su nueva vivienda en una de esas promociones que fue a todo meter antes de la crisis, paró durante la crisis y ahora pensando que volverán a subir los pisos a aquellos precios decidió acabar lo que dejó a medias en su día.

Antonio, siempre hablaba de su nuevo hogar como si fuera una joya, en cierta parte lo es, pocos diamantes cuestan lo que pagó por su nuevo hogar.

Esa joya en su campaña publicitaria estaba concebida como si fuera algo superior, viviendas de lujo y materiales de primera calidad bien grande en la portada del folleto.

Pues bien, después de varios retrasos en el tiempo de entrega, por fin, hoy firmaron las escrituras y recibieron las llaves de su nueva joya.

Antonio es paciente, seguro que si has estado en obra, habrás vivido las continuas visitas de los compradores que quieren ver como va su casa y sus cambios. Mencionarlo me ha hecho recordar a Rosa, quería saber donde iba a ir exactamente una habitación en el chalet que se estaba construyendo sin haber empezado la excavación de la bodega y sótano, estaba en la obra uno sí 2 no.

Volviendo a Antonio, Antonio es todo lo contrario a Rosa, como no entiende de ladrillos, ni de cables, ni tubos, sólo espera recibir por lo que ha pagado.

Cuando abrió la puerta su cara no fue de sorpresa para bien, sino de contrariado.

El plato de ducha porcelánico de Roca que le habían dicho que llevaba, acabó siendo un plato de Resina sin marca, además el plato de ducha no tiene la pendiente correcta.

Sólo uno de los interruptores conmutados que tiene su nueva joya funciona.

Y alguna más…

¿ A dónde quiero llegar con la experiencia de Antonio?

Antonio va a reclamar que tiene una ducha que no «cuela» bien y que si quiere apagar la luz después de leer, no puede hacerlo desde la cama de su dormitorio, tiene que levantarse a la puerta y más cosas.

Seguro que los continuos retrasos tienen que ver con estos problemas, no es culpa del fontanero o electricista, seguro que si te apuntan con una pistola en la cabeza llamada fecha de entrega y que lleva la bala llamada retraso cometes errores.

La obra no sale más económica volviendo otra vez a hacer bien algo que pudiste hacer a la primera, en fin, programación.

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Obras sin sorpresas.

pd: Invertir bien el tiempo es la clave del ahorro en una obra, por encima de reducir la calidad de los materiales.