Las obras tranquilas

El secreto que reveló un monje del Tibet a un jefe de obra.

Siempre he dicho que más allá de Dubai nunca viajaría, con la cantidad de cosas buenas que tiene la cultura asiática y no acaba de llamarme la atención.

No es por las horas de vuelo, se hacen más cortas que lo que se tarda en solucionar una incidencia con la compañía telefónica de turno.

Pero hay algo que siempre que sale en las noticias o en algún blog me deja impactado.

Esa cosa que me llama la atención, puede que a ti no te llame la atención y te la llamen los niños siameses del circo, para gustos los colores, es el TIBET.

Hace años pensaba que el Tíbet es como un pueblo de Cáceres que se había parado el tiempo, las Hurdes, o al menos eso me contaban mis abuelos que allí hasta el siglo XXI no llegó el retrete, nunca he estado allí así que creeré a mis abuelos.

El Tíbet me llama la atención por lo sencillo que es todo.

Ves a las personas meditando y controlando sus mentes.

Desde hace unos días en la televisión tienen un anuncio que trata de esto mismo, hazlo simple.

Sale una chica que habla con un tibetano y éste le dice: has mandado un audio de 5 minutos, tiempo más que suficiente para hacer una llamada.

Seguro que muchas veces en las obras, te has preguntado ¿cómo coños se hace esto?

Aunque a priori parezca que para hacer las cosas simples requiere mucho más tiempo que para hacerlas rápidas decirte que es un planteamiento erróneo.

Es cierto que hacer un 3d puede llevarte tiempo, o dibujar a mano un detalle arquitectónico que tenas que explicar un encuentro en él, pero quiero que te pongas en esta situación.

Edificio de 9 plantas y por diseño, la última planta no es como las demás, la fachada cambia, la distribución cambia y el jefe de obra está replanteando las instalaciones que van a ir por el sótano.

Llega Pepito, a quien le han dado los planos de por donde tiene que ir su oficio y sólo ve lo básico, no entiende nada, por lo que para de trabajar en busca del jefe de obra, va a la caseta, no lo encuentra.

Va a la zona de acopio, no lo encuentra.

Por fin lo encuentra en el garaje y le pregunta al jefe de obra. ¿qué hay que hacer aquí?

Ahí le explica lo que hay que hacer y se lo dibuja.

El tiempo que ha invertido el trabajador en buscarlo y esperar al dibujo, es tiempo que su tajo está parado, esa pausa, es tiempo que no hay construcción y al final son euros y retrasos.

Pd: a veces la publicidad enseña cosas productivas.