Expectativa vs Realidad de una obra

Expectativa vs Realidad de una obra

Cuando empieza una obra, todas las partes que intervienen en ella desde la dirección facultativa, promotores, constructor, trabajadores y futuros compradores como Carmen y Fernando que están mirando cocinas para empezar su sueño en común, que la obra salga rodada.

La realidad es y no te asustes por lo que voy a decir, que ni Rappel puede adivinar como va a salir una obra.

Las obras, incluso la más pequeña reforma de un cuarto de baño, pueden convertirse en un quebradero de cabeza, algún día te contaré la historia de las tuberías y la viga con un cuelgue de 70 cm.

Ese quebradero de cabeza no debería alarmarte, porque en muchas ocasiones en una obra no tienes ojos para ver que hay detrás del trabajo que estás haciendo, ¿se puede saber con exactitud que hay en cada cm de profundidad del solar donde vamos a edificar? la verdad es que no, salvo que quieras gastarte una burrada en estudios geotécnicos, puedes encontrarte con algo que obligue al recalcular la cimentación.

Otras veces falla el ser humano, por desconocimiento de la obra, error humano, nuevos materiales o técnicas que aún no están muy probadas y no se conocen con exactitud sus rendimientos y lo que se calculó para x días hay que añadirle una semana.

Te cuento ésto, porque hoy he visto varios presupuestos para la reforma de un tejado de un edificio comunitario cuyo soporte está formado por una cercha metálica y uralita ambos instalados en los años 60, me llamó la atención no ver reflejado en ninguna partida ¿qué pasaría si las cerchas están oxidadas y hay que reemplazarlas por nuevas? ¿se van a hacer estudios que confirmen que la uralita está contaminada?

Después de haber visto varios proyectos me hago una pregunta, ¿por qué hay tanto miedo en reconocer que una obra puede tener imprevistos? ayudaría a estar preparados y se minimizaría el impacto en fases sucesivas.

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