Cuando es más fuerte el hombre cavernícola que la propia constructora.

Esta semana recibí en mi correo 8, repito, 8 anuncios para suscribirme a no sé que sitios porque me garantizarían que mi negocio y el de cualquiera llegaría a las 7 cifras en apenas unos meses.

Este tipo de correos siempre me han hecho gracia, porque siempre siguen la misma hoja de ruta, un par de recursos gratis y luego ZASSSS lo que de verdad te venden, son un poquito como las charlas de multipropiedad que al final te regalaban lo que fuera mientras aguantabas el chaparrón sólo por el regalo. ¿por qué hay tanto miedo a vender lo que sea que vendas?

Cuando leo este tipo de mensajes, me pregunto si ellos mismos se creen el producto que están vendiendo, lo respeto, pero personalmente y no sé por qué pero llevo varios años con la idea que alguien que promete al final casi nunca se cumple con lo prometido.

Te cuento esto, porque esta semana asistí en un foro de facebook ajeno a la construcción, donde una persona preguntaba sobre una reforma si el precio que le habían dado para una reforma era correcto, la chica sólo dijo el precio, la superficie y ya, no explicó nada más de lo que quería.

Asistí a un debate donde los 140 mensajes que tuvo ese hilo, todos estaban centrados en el precio, unos decían que era barato, otros que era caro y que ellos lo hacían por menos, pero ninguno dijo lo más importante ¿qué es lo que quieres hacer y cuánto es tu presupuesto?

Con la primera parte de la pregunta, sabemos con exactitud lo que el cliente quiere hacer, no tiene el mismo precio demoler un tabique para dejar un espacio diáfano que tirar un tabique para desplazarlo 40 cm porque quieres dejar ese espacio más amplio, en el primer caso con la demolición y el remate estaría resuelto sin embargo en el segundo hay que demoler, volver a construir y rematar.

La segunda pregunta o parte de la pregunta, sirve para saber el límite que el cliente quiere gastarse, o lo que es lo mismo, ser realista.

Una vez estas dos preguntas están respondidas, entonces si estamos en poder de decir si esa reforma es cara o barata o a un precio que se ajusta a mercado.

A mí me encanta hablar con el cliente antes de hacer números, la mayoría de las veces esa conversación acaba ahorrando tiempo y dinero, algún día te contaré la experiencia con un muro de carga que nadie supo que existía hasta que llegaron a la obra y lo midieron.

Si quieres que tengamos una conversación sobre reformas aquí, sino no pasa nada.

SObre reformas y presupuestos una charlita nunca viene mal

Pd.: Una de las cosas que se revisan en esas conversaciones es la necesidad de actualizar instalaciones, tan necesarias y que tan poco la gente se plantea.